Antes de empezar a automatizar
Antes de automatizar un proceso, vale la pena dedicarle un rato a entenderlo de punta a punta. Es como hacer el plano de la casa antes de poner ladrillos: te ahorra rehacer el flujo tres veces y evita que se publique algo que falla con el primer cliente real.
Estas preguntas son las mismas que te haría una persona con experiencia antes de tocar el editor. Respóndelas en un documento, en una nota interna, o mentalmente — pero respóndelas antes de empezar. Si una respuesta no aplica a tu caso, déjala como «no aplica». Si alguna te genera más dudas que certezas, anótala igual: esa duda es justo lo que conviene resolver primero.
Consejo: si vas a automatizar un proceso para alguien más (un cliente, otro equipo), llena este cuestionario junto a esa persona, idealmente en una llamada. La mitad de los errores aparecen porque se asumió algo que nunca se pidió.
Tu negocio y el contexto
1. ¿A qué se dedica tu negocio y qué vendes?
Por qué importa: la mejor estrategia para una clínica no se parece en nada a la de una tienda online. Conocer el rubro permite partir de un camino probado en vez de inventar desde cero.
Ejemplo: «Vendo cursos online de repostería», «Soy una inmobiliaria que alquila departamentos», «Tienda de ropa con envíos a todo el país».
2. ¿Qué canales usas hoy para hablar con tus clientes?
Por qué importa: no todos los canales permiten lo mismo. WhatsApp tiene una ventana de 24 horas y plantillas; Instagram tiene otras reglas. Esto define qué se puede automatizar y qué no.
Ejemplo: «WhatsApp principalmente, algo de Instagram y correo para las facturas».
3. ¿Qué volumen de mensajes o clientes manejas por día o semana?
Por qué importa: 30 conversaciones al día y 3.000 se resuelven con arquitecturas distintas. El volumen también define si conviene IA, flujos fijos o envíos masivos.
Ejemplo: «Unos 80 mensajes nuevos por día, con picos de 200 los lunes».
El proceso que quieres automatizar
4. Describe el proceso paso a paso, como si se lo explicaras a un empleado nuevo.
Por qué importa: lo que para ti es obvio, para quien arma el flujo es una caja negra. El detalle paso a paso es lo que permite diseñar el flujo correcto a la primera.
Ejemplo: «Llega el mensaje → pregunto qué busca → si es venta paso precios → si quiere comprar pido datos → genero link de pago → confirmo y agendo el envío».
5. ¿Qué evento debe arrancar el proceso?
Por qué importa: los flujos no corren solos, necesitan un disparador. Sin un gatillo claro se termina armando algo que nunca se ejecuta.
Ejemplo: «Cuando un cliente nuevo escribe a WhatsApp», «cuando se aprueba un pago», «cuando alguien llena el formulario de mi web».
6. ¿Cuál es el resultado final cuando todo sale bien?
Por qué importa: un proceso sin meta clara se vuelve un menú gigante que no resuelve nada. Si lo puedes decir en una sola oración, vas bien.
Ejemplo: «Que el cliente quede agendado en mi calendario y con la seña pagada», «que el lead quede etiquetado y cargado en mi CRM».
7. ¿Qué parte quieres automatizar: todo el proceso o solo un tramo?
Por qué importa: muchas veces lo más rentable es automatizar solo el cuello de botella, no el proceso entero. Saber la prioridad permite invertir el esfuerzo donde más rinde.
Ejemplo: «Solo la parte de calificar al lead y pedir los datos; el cierre lo hago yo a mano».
Reglas, decisiones y casos borde
8. ¿Qué decisiones se toman en el camino y bajo qué criterio?
Por qué importa: cada «si pasa esto, entonces aquello» es una bifurcación del flujo. Mapearlas ahora evita que el flujo se quede sin saber qué hacer.
Ejemplo: «Si pregunta por precio → mando catálogo; si pregunta por soporte → derivo a una persona; si menciona mayorista → paso a Ventas B2B».
9. ¿Qué pasa si el cliente no responde?
Por qué importa: la mitad de los clientes no contesta al primer mensaje. Si no decides qué hacer en ese caso, el flujo se queda colgado para siempre.
Ejemplo: «Si no responde en 24 horas, mandarle un recordatorio; si no responde en 48 horas, cerrar con etiqueta frío».
10. ¿Hay excepciones o casos especiales que rompen el flujo normal?
Por qué importa: los casos raros son los que hacen fallar la automatización frente a un cliente real. Mejor cazarlos ahora que descubrirlos en producción.
Ejemplo: «Si el cliente ya compró antes, saltarse la presentación», «los pedidos del exterior tienen otro precio y otro flujo de envío».
11. ¿En qué momento debe intervenir una persona, y quién?
Por qué importa: si nunca derivas, el cliente se frustra; si derivas demasiado pronto, pierde sentido automatizar. Hay que marcar la línea.
Ejemplo: «Si pide hablar con alguien o si reclama, transferir a Soporte. Las devoluciones van directo al equipo legal».
Datos, contenido e integraciones
12. ¿Qué datos del cliente necesitas capturar?
Por qué importa: cada dato es una pregunta más que alarga la conversación y hace que la gente abandone. Pide solo lo mínimo necesario para cumplir el objetivo.
Ejemplo: «Para agendar: nombre, día y motivo. Para cobrar: nombre, correo y monto». No pidas la dirección si no vas a enviar nada físico.
13. ¿Qué mensajes repetitivos mandas hoy?
Por qué importa: tus textos actuales son oro: dan el tono, las respuestas frecuentes y la estructura. Copiar y pulir es más rápido y fiel que inventar de cero.
Ejemplo: reúne tus respuestas tipo de «precios», «horarios», «cómo comprar» y «formas de pago» tal como las mandas hoy.
14. ¿Qué herramientas o sistemas externos deberían conectarse?
Por qué importa: conectar tu CRM, calendario, pasarela de pago o planilla cambia mucho el alcance. Saberlo desde el principio evita sorpresas a mitad de camino.
Ejemplo: «Google Calendar para agendar», «mi tienda online», «una planilla de Google donde anoto los leads», «Mercado Pago para cobrar». Más sobre esto en Plugins e Integraciones.
15. ¿Esas herramientas tienen acceso técnico y quién las administra?
Por qué importa: si un sistema no permite integraciones o nadie tiene acceso, hay que buscar un camino alternativo. Confirmarlo temprano evita prometer algo que no se puede.
Ejemplo: «El CRM lo maneja mi socio y sí tiene API», «la planilla es mía, puedo dar acceso».
16. ¿El proceso involucra pagos, agendamiento o envío de archivos?
Por qué importa: estos tres son los que más reglas y validaciones suman. Marcarlos ayuda a dimensionar bien la complejidad antes de empezar.
Ejemplo: «Sí: hay que cobrar una seña antes de confirmar la cita y mandar el comprobante en PDF».
Si tu proceso lleva un agente IA
Salta esta sección si prefieres flujos fijos, sin IA. Si vas a usar un agente IA (un asistente que conversa con tus clientes con sus propias palabras), estas tres preguntas son las más importantes. Tienes el checklist completo en Antes de armar algo.
17. ¿Qué temas debe responder, y cuáles NO debe tocar nunca?
Por qué importa: lo que no le prohíbes explícitamente, lo va a intentar contestar (a veces inventando). El «qué no» es la parte más importante de la configuración.
Ejemplo: «Sí: precios, horarios y requisitos de los cursos. No: dar descuentos sin aprobación, hablar de la competencia, prometer fechas que no estén confirmadas».
18. ¿De dónde saca la información?
Por qué importa: el agente solo responde con lo que le subes a su base de conocimiento. Sin documentos, dice «no sé» todo el tiempo.
Ejemplo: «PDF de preguntas frecuentes, lista de precios, política de devoluciones y la página de horarios de mi web». Más detalle en Base de conocimiento.
19. ¿Qué hace cuando no sabe la respuesta?
Por qué importa: es la diferencia entre un agente que se equivoca con seguridad y uno que reconoce sus límites. La regla por defecto debería ser: si no sabe, lo dice y deriva.
Ejemplo: «Si no encuentra la respuesta, avisar que no tiene esa información y ofrecer pasar a un humano. Nunca inventar».
Objetivos y mantenimiento
20. ¿Cuál es el dolor principal que esperas resolver?
Por qué importa: entender el problema real, no solo la solución que imaginaste, a veces lleva a una salida mejor y más simple que la que tenías en mente.
Ejemplo: «Tardo mucho en responder y se me escapan ventas de noche», «cometemos errores cargando los datos a mano».
21. ¿Cómo vas a saber si la automatización funciona?
Por qué importa: sin un indicador concreto, no sabes si vale la pena el flujo o si hay que cambiarlo. La forma más simple: ponerle una etiqueta cuando termina bien y mirar las estadísticas.
Ejemplo: «Que el 70 % de las consultas se resuelvan sin que yo intervenga», «bajar el tiempo de respuesta de 3 horas a 5 minutos». Lo medimos en Estadísticas.
22. ¿Vas a probar primero con un contacto de prueba?
Por qué importa: publicar un flujo a clientes reales sin probarlo es como mandar un libro a imprimir sin leerlo. Siempre hay un mensaje raro o un loop.
Ejemplo: usa un número o cuenta tuya distinta de la del negocio y envíate los mensajes que mandaría un cliente real: bien, mal, con typos, sin contestar. Confirma que el flujo se comporta como esperas antes de activarlo para todos.
23. ¿Quién en tu equipo lo va a mantener y revisar?
Por qué importa: una automatización no se hace una sola vez. Los precios cambian, aparecen preguntas nuevas. Sin un responsable, se degrada con el tiempo.
Ejemplo: «María revisa los lunes las conversaciones más raras de la semana y actualiza lo que haga falta».
Importante: guarda las respuestas de este cuestionario en algún lado. Cuando el flujo deje de funcionar bien dentro de unos meses, te va a salvar revisitar qué decidiste hoy y por qué.
¿Y ahora?
Ya tienes el panorama del proceso. El siguiente paso es bajarlo al editor:
- Si vas a armar una automatización: Automatizaciones tiene un tutorial paso a paso para tu primer flujo.
- Si vas a configurar un agente IA: empieza por la base de conocimiento y luego pasa a Agentes IA.
- ¿Quieres el checklist de diseño más fino antes de tocar el editor? Está en Antes de armar algo.